viernes, 4 de abril de 2014

Prosa de los siglos de Oro en España.


ENSAYO: Genero ideal para difundir ls nuevas ideas humanistas.

EL DIÁLOGO: es un género típicamente renacentista. Amigos de Erasmo, los hermanos Alfonso y Juan Valdés son sus mejores representantes. Juan Valdés escribió Diálogo de la lengua. Su máxima es “escribo como hablo”, busca la naturalidad.

LAS MISCELÁNEAS: Obras que tratan temas variados con finalidad didactica.

Fray Antonio de Guevara. Nacido en Treceño (Cantabria), fue consejero de Carlos V, luchó en su favor y viajó a Inglaterra y Roma con él. He aquí una perfecta autodefinición: «A la corte me truxeron, aflojo en los ayunos, quebranto las fiestas, olvido las disciplinas, no hago limosnas, rezo poco, predico raro, hablo mucho, sufro poco, rezo con tibieza, presumo mucho, celebro con pereza y como demasiado». Escribió Menosprecio de corte y alabanza de aldea. Fueron sus obras traducidas y admiradas en toda Europa.

LA HISTORIOGRAFÍA: Estudio de los escritos sobre la historia, sus fuentes y sus autores.

Hernán Cortés/ Bernal Díez del Castillo escribió Historia verdadera de la conquista de Nueva España:

"Estando en estas pláticas vinieron luego a decir a Cortés que venía el cacique gordo de Cempoal en andas y a cuestas de muchos indios principales. Y desde que llegó el cacique estuvo hablando con Cortés juntamente con el cacique y otros principales de aquel pueblo, dando tantas quejas de Montezuma, y contaba de sus grandes poderes, y decíalo con lágrimas y suspiros, que Cortés y los que estábamos presentes tuvimos lástima. Además de contar por qué vía les había sujetado, que cada año les demandaban muchos hijos e hijas para sacrificar, y otros para servir en sus casas y sementeras y otras muchas quejas que fueron tantas, que ya no se me acuerda; y que los recaudadores de Moctezuma les tomaban sus mujeres e hijas, si eran hermosas, y las forzaban; y que otro tanto hacían en toda aquella tierra de la lengua totonaque, que eran más de treinta pueblos.
Estando en estas pláticas vinieron unos indios del mismo pueblo muy de prisa a decir a todos los caciques que allí estaban hablando con Cortés cómo venían cinco mejicanos que eran los
recaudadores de Montezuma; y desde que lo oyeron se les perdió la color y temblaban de miedo.
Dejan solo a Cortés y los salen a recibir; y de presto les enraman una sala y les guisan de comer y les hacen mucho cacao que es la mejor cosa que entre ellos beben.
Estando en esto, Cortés preguntó a doña Marina y a Jerónimo de Aguilar, nuestras lenguas, que de qué estaban alborotados los caciques desde que vinieron aquellos indios, y quién eran. Y doña Marina, que muy bien lo entendió, se lo contó lo que pasaba. Luego Cortés mandó llamar al cacique gordo y a todos los más principales, y les dijo que quién eran aquellos indios, que les hacían tanta fiesta; y dijeron que los recaudadores del gran Montezuma, y que vienen a ver por qué causa nos habían recibido sin licencia de su señor, y que les demandaban ahora veinte indios e indias para sacrificar a su dios Huichilobos porque les dé la victoria contra nosotros, porque han dicho que dice Montezuma que los quiere tomar para que sean esclavos. Cortés les consoló, y que no tuviesen miedo que él estaba allí con todos nosotros y que los castigaría”.

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